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jueves, 26 de noviembre de 2009

Julio

Podría haber sido muy buena madre. Pero le tocó ser padre...

Hizo lo mejor que pudo pero los resultados no fueron coherentes con las normas impuestas por la sociedad.
Su filosofía de vida es la mentira.
Así creció y así morirá: sin saber quién es realmente.
Sus hijos aprendieron lo que no se debe hacer padeciendo sus errores.
Lo que sí deben hacer todavía lo están indagando. De a poco. Como pueden. Con las pocas herramientas que les brindaron.
Juran y perjuran que se diferenciarán de él cueste lo que cueste.
Juran y perjuran que no cometerán los mismos errores.
Creen que sus flaquezas y sus miserias son producto de su crianza.
Pero también entienden que es momento de trabajar duro, enterrar el pasado y de alguna manera, aunque sea internamente, poder perdonar.
Él busca la redención. Es consciente de de que sus acciones generaron algo que no es correcto. No sabe qué ni cómo pero algo percibe.
El amor y la cruz que cada día le está pesando más son los únicos motores que pueden llegar a encaminar su vida.
Puede que sea demasiado tarde... pero no del todo
Yo le daría una oportunidad
aunque sea la última.

4 comentarios:

Cháneton dijo...

Hay una canción que siempre me trae cosas como este escrito...

El era un fabricante de mentiras,
el tenía las historias de cartón.
Su vida era una fábula de lata
sus ojos eran luces de neón.
Y nunca tengas fe que sus mentiras puedan traer dolor.

Ignacio Reiva dijo...

Tal vez podamos llegar a ser lo que debemos o queremos ser si podemos olvidar lo que no queremos y por que no lo queremos. Un gran beso.

Jimmy dijo...

Creo que para ser lo que queremos, primero debemos tomar una gran bolsa de residuos y tirar lo que quieren que seamos.
Un beso

anuar bolaños dijo...

Sabio que no actúa se reduce
a un espejo insulso
para el discípulo incauto.

El sabio es un prisionero
en estuche de hueso.
Efímero redentor que nada fabrica,
amable despiste del olvido.
parsimonia en solitario.

Fuerzas imposibles de nombrar
acompañan al soñante.
La cadencia del viento lo mantiene en vilo.

No logrará entender la armonía
de los datos que constituyen la vida,
ni decantar los planos que fundan cada día.




anuar iván.